miércoles, 14 de octubre de 2009

Reelecciones Municipales

En casma ya que gracias a la revocatoria de el ex alcalde Jose Luis Lomparte Montezas fuese revocado, a empesado la carrera por el Sillon Municipal y que como la región cuenta con dinero acumulado, ya que no se hacen muchas obras...todos quieren partisipara pero para todo eso hay un reglamento de la ONPE.

Gracias al cual son contados los que encabezan a ser posibles candidatos al sillón.Pero todo esto fuese bueno en veneficio del pueblo casmeño, pero lamentablemente no es asi entra al poder local o regional (el presidente hace buenas obras pero al veces se queda atras)solo entran para llenarse el bolsillo y en venefisio personal y el de sus allegados, como asi; pues he aqui la pregunta ¿De donde sacan el dinero para financiar sus camapañas electorales los candidatos?

Sensillamente no saca el dinero de sus bolsillo, bueno puede se uno que otro,sino que lo sacan de las empresas(por lo general las constructoras) que los apoyan, ya que cuando son elejidos estos alcaldes y hay una obra por hacer se lo dan a la empresa que los veneficio y ayudo economicamente en su camapaña electoral.

Y a todo esto lo que el pueblo recive en un inicio es un gran "Plan Politico" :buenas obras,que deen mas empleos y trabajos(temporales generalmente), mejorar la educacion, la salud, la agricultura, aumentar las obras de agua, luz y desagüe y otras obras mas.

Pero al final una que otra bien hecha, pero mayormente son mal acabados, faltan concluirlas, las empresas no dan garantias, se congelan las obras, etc. Y los q resultan perjudicados son la poblacion que pensando que el candidato al que elegian iba cumplir sus obras y al final salo con todo esto...

Pero no vasta la reaccion de uno sino de toda la poblacion para frenar con este atropello que siempre nos suceda a cada uno de nosotros los Casmeños....

lunes, 12 de octubre de 2009

Ollanta y nuestra realidad política

El candidato que figura tercero en intención de voto para las elecciones presidenciales de 2011 llamó cabrón en un evento público no sólo a un ex Presidente, si no al actual Presidente del Perú también. Que ambos mandatarios hayan cometido graves errores en sus mandatos podrá ser innegable, sin embargo, que Ollanta Humala ande públicamente degradando a la clase política peruana no deja de reflejar la falta de respeto por el ejercicio que querámoslo o no define nuestro futuro: la política.

Las elecciones se acercan y las perspectivas aún dejan mucho que desear. Humala, a pesar de su carencia absoluta de un liderazgo positivo, cuenta con un 13% de intención de voto. Se le adelanta Keiko Fujimori, con un 20%, y muy cerca en el primer lugar se encuentra el actual alcalde de Lima, Luis Castañeda. En otras circunstancias estos números podrían reflejar mucho, pero a más de 18 meses de las elecciones, cualquier cosa puede pasar. Estas tres figuras son conocidas en la realidad política peruana, lo que no necesariamente jugará a su ventaja.

Un candidato que se refiere como cabrones a Presidentes de la República, está sin duda alguna lejos de ser la figura conciliadora y positiva que necesitamos liderando el país. Esperemos que todo el talento joven que tiene el Perú pueda plasmarse en una nueva opción que logre aprovechar el momento positivo que hoy vive nuestro país. A pesar de los grandes problemas que permanecen, el Perú arrastra una estabilidad que bien manejada, podría finalmente llevarnos al siguiente paso.

Lógica armamentista

El tema del cual todos los peruanos debemos de estar enterados...

En la cumbre de UNASUR, en Argentina, el Presidente de la República se envolvió en la bandera pacifista y dijo que es “vergonzoso” el armamentismo de América Latina.
Olvidó que este año ha autorizado la reactivación de la Fábrica de Armas y Municiones del Ejército (FAME), empresa estatal liquidada en 1994. Incluso el Congreso ha modificado el marco legal de FAME para atraer inversión privada. El Comandante General del Ejército dijo orgulloso en ceremonia oficial que FAME fortalecerá las Fuerzas Armadas.
Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, el gasto militar de América Latina casi se ha duplicado en esta década. Venezuela, Chile, Brasil y Colombia son los países más gastadores.
¿Por qué tantas armas? Contrario a los geniecitos que afirman saber de geopolítica o relaciones internacionales, pero no distinguen entre patria y Estado, como el ex vicecanciller Luis Solari Tudela, hay dos explicaciones a esta incesante adquisición de armamento.
En países subdesarrollados, incluyendo América Latina, las fuerzas armadas (ejército, marina y aviación) son vistas como garantía de estabilidad y seguridad. Los gobiernos prefieren equiparlas con las armas y la tecnología bélica más moderna que puedan pagar, porque si los tratados no se cumplen y los organismos supranacionales son poco creíbles, tanques de guerra, aviones de combate, buques armados y misiles sí son confiables.
En 2007 el Presidente de la República leyó un discurso ante los congresistas en el hemiciclo del antiguo Senado anunciando la decisión peruana de llevar el diferendo marítimo con Chile a la Corte Internacional de Justicia de La Haya. ¿No había voces alertando que Chile mandaría al diablo la Corte (países militarmente poderosos como los Estados Unidos e Israel no lo hacen) y exigiendo mayor gasto público en el sector defensa?
De otro lado, desde el siglo XX países con regímenes democráticos (elecciones libres, pluralismo político, prensa independiente y sociedad civil) no han ido a la guerra entre ellos. Para un caudillo autoritario sin controles es más fácil y tentador ir a la guerra que para un mandatario libremente electo, bajo control constitucional y con oposición interna.
En 1972 Salvador Allende fue el primer presidente chileno en visitar el Perú, invitado por la dictadura del general Juan Velasco Alvarado. La oposición interna a Velasco aún tenía margen de acción. Abundaron saludos, abrazos y halagos. “Vivan las revoluciones (socialistas) peruana y chilena”, se oía. Tres años después, con Allende muerto, el general Augusto Pinochet en el poder y la oposición interna casi eliminada, Velasco quiso –por fortuna, sin éxito- ponerse un casco de batalla y declarar la guerra a Chile, sin importarle el destino de sus empobrecidos y sufridos conciudadanos.
La carrera armamentista latinoamericana seguirá mientras haya países cada vez menos democráticos (Venezuela, Ecuador, Bolivia) o cuyos gobiernos crean más en juguetes bélicos que en el derecho internacional (Chile, Brasil, Colombia).
¿Cuándo entenderemos esa lógica en el Perú?